El Gobierno central denunciará por lo penal a Seguridad Integral Canaria

El Gobierno ha acordado hoy denunciar ante la Fiscalía a la empresa Seguridad Integral Canaria al considerar que podrían derivarse responsabilidades penales de las infracciones detectadas por la Inspección Provincial de Trabajo y Seguridad Social de Las Palmas.

Según consta en la referencia del Consejo de Ministros, la remisión del caso al Ministerio Fiscal implica la suspensión del procedimiento administrativo sancionador abierto a la empresa hasta que la justicia se pronuncie.

La compañía es propiedad del empresario Miguel Ángel Ramírez, presidente de la UD Las Palmas, y tiene presencia en todo el país por los concursos ganados para la vigilancia de edificios de distintas Administraciones públicas.

El Gobierno ya llevó ante la Fiscalía, antes del verano, a Sinergias de Vigilancia y Seguridad, otra empresa del sector que los sindicatos de la seguridad privada relacionan también con Ramírez, algo que niega el empresario.

Ramírez ya tiene abierta una causa en un juzgado de Instrucción de Las Palmas por supuesto fraude a la Seguridad Social y Hacienda.

Seguridad Integral Canaria anunció este verano que dejaría de prestar servicios de vigilancia presencial para mantener sólo los de transporte de fondos y alarmas, traspasando a los trabajadores del área de vigilancia a otras empresas.

La huelga de El Prat, punta del iceberg de la situación de los vigilantes

El conflicto de los vigilantes del aeropuerto de El Prat es "la punta del iceberg" de la realidad de un sector con sueldos de 1.000 euros, turnos de 12 horas y muchas "empresas piratas", y ha servido para dar visibilidad a sus reivindicaciones y encarrilar la búsqueda de una solución global.

Los sindicatos valoran que ese conflicto, "similar a otros", sirva para poner de manifiesto que el sector de la seguridad privada tiene que dignificarse porque estos profesionales prestan servicio junto a las fuerzas y cuerpos de seguridad en lugares sensibles, algo especialmente relevante en un momento de alerta 4 antiterrorista reforzado tras los atentados de Cataluña.

En España hay unos 80.000 vigilantes de seguridad en activo que trabajan tanto en lugares privados como sobre todo en administraciones públicas, en muchos casos en infraestructuras "críticas" como aeropuertos o centrales nucleares, según detallan a Efe desde los sindicatos mayoritarios (UGT, CCOO y USO) y desde la Plataforma Social por la Defensa de los Derechos de los Trabajadores de Seguridad Privada, que integra a otros cinco.

Coinciden todos en que es precisamente en las administraciones públicas donde más se contrata a "empresas piratas" que se valen de la reforma laboral de 2012 para descolgarse del convenio colectivo y pagar hasta 300 euros menos al mes a unos profesionales que ya cobran de media, sin antigüedad y complementos, unos 1.000.

"Es como una subasta pura y dura, se da al más barato", resume el secretario del Sector de Seguridad de UGT, Sergio Picallo, que entiende que "hay que cambiar de tendencia y pasar del caos y el descontrol a la coordinación y la profesionalización del sector" y "no permitir que la Administración sea el principal agente de precarización".

Para encauzar este cambio Picallo confía en la labor del recién creado grupo de trabajo que abordará la situación del sector en las infraestructuras públicas, en el que participan cuatro ministerios, la patronal y UGT y CCOO.

Confía también en que, paralelamente, avance la bloqueada negociación del convenio colectivo, con una mejor disposición de la patronal. Si no, habrá movilizaciones "generalizadas".

Las reivindicaciones del sector son cíclicas y justo antes del verano se pusieron de manifiesto en la calle con concentraciones el pasado 28 de junio en las principales ciudades en las que participaron miles de vigilantes que exigieron un convenio justo, en contra de la propuesta "regresiva e inadmisible" que había hecho la patronal en la mesa negociadora.

Allí los sindicatos ya advirtieron de la importancia del trabajo de los vigilantes en colaboración con las fuerzas y cuerpos de seguridad, sobre todo en un momento de nivel 4 de alerta antiterrorista en el que cualquier día podría haber un atentado, como finalmente pasó en agosto.

Y en julio estalló el conflicto de los trabajadores de Eulen en El Prat, que aún continúa.

Este caso ha hecho aflorar otros, con diferentes avisos de movilizaciones, entre ellos una huelga en la empresa Marsegur, una de las más criticadas, para el 25 y 26 de septiembre convocada por UGT, CCOO y USO.

También una huelga indefinida en todo el sector los días 23 y 24 de septiembre, seguida de paros, por parte de la Plataforma Social para la Defensa de Trabajadores de la Seguridad Privada, que pide una subida salarial del 10 % y compromiso de "no retroceso". Y una "gran concentración" el día 27 en Madrid por parte de dos colectivos minoritarios que quieren huelga en todo el sector.

Los tres sindicatos mayoritarios no apoyan estas dos convocatorias para una huelga genérica porque creen que ahora es momento de negociar, aunque advierten de que si no hay avances en las próximas semanas viviremos "un otoño caliente".

"En la reunión del grupo de trabajo con el Gobierno hubo muy buenas palabras, pero lo vemos con precaución porque queremos propuestas reales, con presupuesto para subir salarios y mejorar derechos", advierte desde Comisiones Obreras Daniel Barragán, que avisa de que mientras ese grupo avanza ellos no van a dejar de movilizarse por un convenio justo.

El secretario general de Seguridad Privada de USO, Basilio Alberto Febles, cuantifica en 20.000 los profesionales que trabajan para empresas con condiciones inferiores a las del convenio colectivo, el 90 % de ellos en administraciones públicas, y urge también a una "dignificación" que este sindicato demanda desde hace años.

Alerta de que, además de las malas condiciones, estas empresas suelen acaban en concurso de acreedores y dejan deudas a la Seguridad Social, como ha pasado con Esabe, con 28 millones, Falcon con 13 o Seguridad Integral Canaria, con 21 millones, según señala.
Fuente: El periódico

Metro-Madrid aumentará la seguridad con casi 300 vigilantes más

El próximo año, los usuarios del metro se encontrarán con una red atendida por un mayor número de vigilantes: los 1.400 actuales se incrementarán en unos 280. El contrato vigente acaba a finales del próximo enero, y la Consejería de Transportes pide a las empresas interesadas un incremento del 20,7% en las horas que se dedican ahora a la vigilancia. Además, exigirán a los adjudicatarios que abonen a sus empleados, como mínimo, el salario contemplado en el convenio colectivo del ramo. De esta forma, pretenden evitar conflictos laborales que afecten al servicio.

Nuevas reglas del juego para las empresas interesadas en hacerse cargo de la seguridad de las líneas del metropolitano. El contrato vigente desde 2013 finaliza el 31 de enero del año próximo. La Consejería de Transportes quiere aumentar las horas de vigilancia en un 20,7%, que haya más seguridad fija en las estaciones, además de asegurarse de que no le van a repercutir conflictos laborales debidos a problemas salariales, como en otras ocasiones.

Para blindarse lo máximo posible en este último aspecto, ha introducido una cláusula en la licitación pública que supone el abono, como mínimo, del salario previsto en el convenio colectivo del ramo. En el caso de que la empresa no cumpla, será motivo de resolución del contrato. No se contemplaba en el acuerdo vigente.


Hasta ahora, la Comunidad requería un precio mínimo a las empresas interesadas que coincidía con el fijado en el convenio colectivo de los vigilantes. Sin embargo, los adjudicatarios podían realizar bajas y llegar a no abonar las nóminas a sus trabajadores, con la consiguiente aparición de conflictos laborales.

Más estaciones patrulladas

El nuevo contrato también pretende incrementar las horas de vigilancia, lo que implicará una subida semejante en el número de personas que prestan el servicio. En la actualidad, el contrato prevé la realización de 1.867.676 horas con una plantilla de 1.400 vigilantes, que con las nuevas exigencias aumentarían en unos 280. Una cantidad de trabajadores que Metro considera suficientes para subir, a su vez, el número de estaciones con vigilantes fijos, que se determinarán según las necesidades.

La compañía varía al mismo tiempo el modelo de gestión. En el actual, las líneas se dividían en tramos de los que se ocupaban diferentes empresas. A partir de ahora, las líneas se vigilarán completas por las compañías que ganen el concurso.

Metro está dispuesto a pagar por todo ello un 9% más que en el contrato vigente, que se adjudicó en enero de 2013 por 170,4 millones para cuatro años y con posibilidad de dos prórrogas anuales. La línea en la que más hurtos se suelen producir es la 1 (Pinar de Chamartín-Valdecarros), debido a que discurre por el centro de la ciudad, lugar especialmente apreciado por los carteristas. Normalmente se incrementan cuando se refuerza la seguridad en el exterior, y los ladrones deciden cambiar de territorio y bajar al metro.

La conflictividad laboral pone en evidencia el recambio de 12.000 policías por vigilantes

“El problema está ahora en los aeropuertos, pero ya veremos qué pasa si se declaran en huelga los vigilantes de las prisiones”, explican fuentes del SUP (Sindicato Unificado de Policía, mayoritario en el cuerpo), que denuncian cómo, en los últimos años, “se está produciendo un adelgazamiento y se están derivando a la seguridad privada filtros que eran públicos”.

La situación que se ha vivido en las últimas semanas en el aeropuerto de El Prat, y la que se puede dar en las prisiones, como consecuencia de los conflictos laborales tiene dos causas en su origen, explican fuentes policiales: el recorte de plantillas en la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía, intensificado en los últimos cinco años hasta superar los 12.000 efectivos, y la ley de Seguridad Privada de 2014, que habilita a las empresas privadas para asumir tareas de vigilancia en espacios e instalaciones públicos.

Esa sustitución de policías por vigilantes es generalizada en los 48 aeropuertos de Aena (Eulen vigila 21; Prosegur, 17; ICTS, 7; Segurisa, dos; y Tablisa, uno), por los que el año pasado transitaron 230 millones de pasajeros y casi 800 millones de toneladas de mercancía. Sin embargo, la prestación de esos servicios privados de seguridad ha comenzado a verse alterada, básicamente por conflictos de carácter laboral entre los que resulta emblemático el de El Prat, donde el personal que controla los accesos a los vuelos volverá a la huelga el 6 de octubre, mientras los empleados de otros, como los de Santiago y A Coruña, por una parte, y los de Valencia y Alicante por otra, han amagado con unos paros que no llegaron a producirse.

Seis años sin formar guardias civiles

El recorte de las plantillas policiales ha sido notable desde finales de 2011, con la llegada de Jorge Fernández Díaz al Ministerio del Interior. Alcanza los 5.764 efectivos en el instituto armado (de 82.692 a 76.928) e incluye reducciones en todas las provincias, mientras Ceuta y Melilla ganaban 45 agentes, según los datos facilitados por AUGC (Asociación Unificada de Guardias Civiles, mayoritaria en el cuerpo) y extraídos de respuestas parlamentarias. Mientras, la reducción de puestos en la Policía supera los 7.000 para quedarse ligeramente por encima de los 65.000. Eso supone casi una décima parte del personal, mientras los datos oficiales del Ministerio de Hacienda y Administraciones públicas reducen las plantillas a 74.395 y 64.488 miembros.

En el caso de la Guardia Civil, cuerpo encargado de supervisar el tráfico de mercancías, esa política de personal ha ido acompañada de otras medidas como desmantelar los grupos de especialistas fiscales (el de Barajas fue fusionado con otro hace año y medio), aparcar la formación de agentes (el último curso fue convocado en julio de 2011), asignar las vacantes por antigüedad (sin valorar otros méritos) y recortar medios: aeropuertos como el de Zaragoza, que con 110 millones de toneladas le disputa a El Prat el segundo puesto en género transportado, carecen de perros adiestrados, mientras son varios los complejos que incumplen la obligación de que dos agentes supervisen los embarques mientras otros se encargan del trasiego fronterizo y el control de mercancías.

“Hay agentes que gestionan y tramitan mercancías sin tener preparación para hacerlo”, explican fuentes policiales, que llaman la atención sobre otro aspecto: “la Agencia Tributaria comienza a delegar funciones de despacho en empresas privadas, como las aéreas, que solo avisan cuando un envío lleva el distintivo rojo que identifica las remesas de armas y explosivos, los de origen sensible y algunos señalados aleatoriamente”, explican fuentes de AUGC.

Cárceles y cuarteles

Ese desmantelamiento de las unidades fronterizas también afecta a la Policía Nacional, responsable de vigilar el tráfico de personas y cuya presencia se redujo tras los acuerdos de Schengen a cinco comisarías conjuntas con la Gendarmería en el Pirineo y cuatro con la Guardia Nacional Republicana en Portugal, aunque las UIP (Unidades de Intervención Policial, antidisturbios) realizan controles móviles de manera esporádica.

“Hay Guardia Civil y Policía en los aeropuertos, pero muy poca y cada vez con menos funciones”, señalan fuentes del SUP. Mientras, comienza a ocurrir lo mismo en las cárceles y los cuarteles militares.

El Consejo de Ministros sacó el año pasado a concurso por 58 millones de euros el segundo contrato de vigilancia de cárceles, que incluye la cobertura permanente de 203 puestos (unas 900 personas) en los 67 centros penitenciarios del Ministerio del Interior (todos salvo los catalanes, transferidos en los años 80). Los vigilantes privados comenzaron en 2014 a reemplazar a la Guardia Civil en el control de los perímetros y los accesos y la gestión de los circuitos cerrados de televisión y las alarmas.

Meses después, el abril de este año, Marsegur se hacía, por casi 19 millones de euros, con la contrata para vigilar 188 instalaciones de Defensa entre las que se incluyen cuarteles y bases, además de sedes administrativas y museos.

Registros y detenciones

“La reforma de la ley de seguridad privatiza la seguridad pública, ya que habilita a empresas para prestar servicios en espacios públicos en los que estaba restringida su presencia”, señalan las fuentes consultadas, que se preguntan: “¿eso puede tener ventajas? Puede. Pero lo que está claro es que tiene desventajas, y las estamos viendo”.

Esa reforma otorga a las empresas de vigilancia privada y a su personal competencias que hasta hace poco eran exclusivas de las fuerzas de seguridad, como “la vigilancia y protección de bienes, establecimientos, lugares y eventos” públicos, registrar el interior de vehículos y los efectos personales de un ciudadano e, incluso, detenerlo, aunque con la obligación de ponerlo “inmediatamente a disposición de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad competentes”.

La tramitación de esa ley, que el PP sacó adelante con el apoyo de la extinta CiU y el PNV, provocó un tenso debate parlamentario.

Metro-Madrid exigirá a las empresas de seguridad privada que cumplan el convenio

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, ha anunciado hoy que en la próxima concesión del servicio de seguridad de Metro se exigirá que las empresas adjudicatarias cumplan el convenio colectivo del sector.

De esta forma, incluyendo esta exigencia en los pliegos de contratación del servicio, se asegurará una mejora en las condiciones laborales y salariales de estos empleados.

Cifuentes ha explicado que su Gobierno se ha encontrado situaciones como la que UGT denuncia en Metro, con salarios por debajo del convenio, en "diferentes empresas de seguridad que cubren servicios en diferentes dependencias" de la Comunidad.

Por ello, en el nuevo concurso que se celebrará en Metro en el mes de noviembre "se va a exigir obviamente que se cumpla en todos los términos las condiciones del convenio colectivo", ha explicado la dirigente autonómica a preguntas de la prensa durante un acto en la estación de Metro de Suanzes.

"Vamos a velar por respetar los intereses de los trabajadores que prestan servicios en empresas que a su vez prestan servicio en Metro", ha afirmado Cifuentes.

Recientemente UGT ha denunciado que Seguridad Integral Canaria (SIC), concesionaria del servicio en zona centro, Metro Sur, en líneas 11, 10 y parte de la 6 y en el suroeste de la línea 5, mantiene a sus 500 trabajadores en un marco de relaciones laborales "regresivo" con bajos salarios tras descolgarse del convenio colectivo, extremo que niegan desde esta empresa.

Según el sindicato, varias empresas del sector buscan dominar el mercado con una oferta de seguridad de bajo coste producto de abaratar los precios a cambio de rebajar salarios.

El grupo de trabajo sobre la seguridad privada se reunirá el 11 de septiembre

El grupo de trabajo que abordará la situación del sector de la seguridad privada en España anunciado por el Gobierno celebrará su primera reunión el próximo 11 de septiembre, ha informado hoy el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna.

El titular de Fomento ha señalado, al término de una reunión con la ministra de Transportes de Francia, Elisabeth Borne, que ya se han remitido las cartas para que se designen a los miembros que formarían parte de este grupo de trabajo, creado para evitar que se repitan conflictos como el generado este verano en el aeropuerto de El Prat, en Barcelona.


Formarán parte de la mesa de trabajo ocho representantes de la Administración general del Estado -dos del Ministerio de Fomento, dos del de Hacienda y Función Pública, dos del de Empleo y Seguridad Social y dos del de Interior-, cuatro de los sindicatos y otros cuatro de las organizaciones empresariales.

Tras lograr poner fin al conflicto entre los trabajadores de Eulen Seguridad en el aeropuerto de Barcelona-El Prat y la empresa, con el establecimiento del laudo arbitral de obligado cumplimiento, ahora "nos corresponde seguir avanzando en contribuir a que los acuerdos que se puedan generar se hagan en el seno de la mesa sectorial de carácter nacional".

En cuanto al laudo, preguntado por su impugnación ante el Tribunal Supremo por parte de los trabajadores de Eulen, el ministro ha dicho que "están en su derecho".

De la Serna espera que en el seno del grupo de trabajo -donde va a haber representantes de la Administración general del Estado- "seamos capaces" de analizar entre otras cuestiones la formación de los vigilantes de seguridad privada, la calidad o el tiempo de trabajo que se puedan luego elevar a la correspondiente mesa sectorial y, en ese marco, establecer las condiciones de carácter nacional.

A su juicio, "no tiene sentido" que la situación de la seguridad privada se aborde "punto por punto" en cada una de las infraestructuras, sino a escala de todo el sector.

El titular de Fomento ha recordado que se trata de la seguridad privada en infraestructuras de todo tipo de instalaciones que dependen de diferentes administraciones, por lo que "es bueno también" que en lo que se va a abordar en este grupo de trabajo, se tenga en cuenta lo que nos puedan aportar la Federación Española de Municipios y Provincias (Femp) y las administraciones autonómicas.

El Gobierno ha aceptado la creación de dicho grupo de trabajo a petición de las principales organizaciones sindicales con el objetivo de analizar todas las cuestiones que contribuyan a una mejora de la prestación de los servicios y las condiciones de trabajo en el ámbito de la seguridad privada en el transporte terrestre, aéreo y marítimo de competencia estatal.

La seguridad privada se levanta en armas (no solo en aeropuertos): así queda el calendario

Septiembre y octubre vienen cargados de huelgas tanto en aeropuertos como en ministerios. ¿Por qué? Las adjudicaciones 'low cost' han agotado la paciencia de los vigilantes de seguridad.

Foto: Calendario de huelgas en instituciones públicas y aeropuertos. (Fuente: Carmen Castellón)

Otoño caliente a la vista. Los vigilantes de seguridad privada subcontratados por las administraciones públicas están trazando el calendario de huelgas de cara a los próximos tres meses, y no solo en los aeropuertos. Los últimos en alzar la voz han sido los más de 500 empleados que custodian las instalaciones del Ministerio de Defensa a través de Marsegur, hartos de cobrar 789 euros brutos al mes y sufrir retrasos en los pagos.

Los sindicatos han convocado una manifestación el próximo 7 de septiembreen los más de 100 centros que María Dolores de Cospedal tiene esparcidos por toda España, así como paros de dos o tres días la última semana de ese mismo mes para protestar por la adjudicación 'low cost'.

No son los únicos. Seguridad Integral Canaria metió el miedo en el cuerpo de sus 3.700 efectivos cuando se supo que está a punto de ceder o vender sus servicios de vigilancia (tanto públicos como privados) a otros. El negocio ha dejado de ser rentable pese a que esta compañía ya intentó 'tirar' los precios con un convenio propio en Las Palmas, con sueldos inferiores a los del convenio estatal. Pero el Tribunal Supremo lo declaró nulo el verano pasado.

Ante la incertidumbre generada y el temor de que los servicios pasen a manos de empresas 'piratas' como Marsegur o Sinergias de Seguridad, los trabajadores han convocado una huelga el día 7 de septiembre en todas las instalaciones del Gobierno de Canarias donde Seguridad Integral Canaria tiene contratos públicos en vigor, como Presidencia o Justicia. La vigilancia del 80%de los servicios públicos de las islas cae en manos de esta compañía.

Huelga en tierra, mar.. y aire

Los estibadores arrancaron una etapa de conflictividad laboral sin precedentes en los puertos españoles. Fomento tardó meses en apagar el fuego (del que aún quedan cenizas) y no tuvo tiempo para tomarse un respiro, pues en julio estalló una nueva bomba en el segundo aeropuerto más importante de España. Los vigilantes de Barcelona-El Prat, subcontratados por Aena a través de Eulen, denunciaron que faltaban manos, sobraba estrés y desaparecían complementos salariales, poniéndose en huelga y generando colas de hasta una hora en los controles.

Tras conocerse el laudo de obligado cumplimiento emitido este jueves por el árbitro, el comité de huelga se plantea desconvocar la huelga del próximo viernes 8 de septiembre, prevista a partir de ese día para los viernes de 10:30 a 11:30 y de 18:30 a 19:30 en El Prat. Así lo señaló el portavoz del comité de huelga de Eulen, Juan Carlos Giménez, en una rueda de prensa este sábado. Giménez avanzó que esa decisión se tomará el próximo viernes en asamblea, aunque supone que la huelga quedará desconvocada porque "queda bastante claro en el laudo" y otras eventuales medidas les pueden "meter en problemas".

En un principio, convocaron los paros parciales para protestar por las supuestas represalias de Eulen, tras despedir al menos a dos empleados. Fuentes cercanas a la compañía aseguran a este diario que la decisión está "plenamente justificada", pues los vigilantes no se presentaron a su puesto de trabajo pese a tener que cumplir los servicios mínimos. No obstante, el veredicto de Marcos Peña en teoría deja a los trabajadores sin motivo para protestar, porque anula todas las medidas disciplinarias hasta la fecha.

Los vigilantes de Ilunion Seguridad, otra de las subcontratas que opera en El Prat, también han convocado una huelga que arrancará el sábado 2 de septiembre como vía para recuperar los pluses que perdieron con la crisis. Los representantes de los trabajadores han optado por esta medida después de que la empresa no se presentase a la reunión del pasado 18 de agosto.

El incendio de El Prat podría propagarse fácilmente a otros aeropuertos como Madrid-Barajas, donde Prosegur se ocupa de la mayoría de la vigilancia y Eulen da cobertura a una parte. Los trabajadores de la primera amenazan con ponerse en huelga a principios de octubre, decisión que deben ratificar el 20 de septiembre en la votación organizada por el sindicato AVA. Los de la segunda llevan amenazando con paros desde julio, pero de momento los han aplazado hasta nuevo aviso.

Los vigilantes de los aeropuertos de Alicante, Valencia, A Coruña, Santiago de Compostela y Tenerife Sur también han dejado la huelga en el aire en espera de que el Gobierno mueva ficha, como explica el responsable de Seguridad Privada de UGT, Diego Giraldez. El ministro de Fomento se comprometió a crear un grupo de trabajo para abordar la problemática de este sector a nivel global y en todos los ámbitos, no solo los aeropuertos. "Los paros quedan suspendidos temporalmente, pero se reactivarán si el gesto de Íñigo de la Serna es un mero brindis al sol". Los empleados subcontratados por Renfe tampoco descartan sumarse a la huelga en otoño si la situación no mejora, confirma Giraldez.

Cada caso es un mundo, pero el problema de fondo es el mismo: una política de adjudicaciones públicas que dan prioridad al factor precio por encima de todo. "Es necesario que el Gobierno tome cartas en el asunto para garantizar la calidad del servicio y unificar los criterios de contratación", sostiene Giraldez. Estas negociaciones -que todavía no han arrancado- tendrán lugar mientras patronal y sindicatos perfilan los detalles del nuevo convenio estatal de seguridad privada, que llega con más de seis meses de retraso.
Aena, un caso aparte

La patata caliente de Aena amenazaba con estallar también en septiembre, aunque su naturaleza es muy distinta. Los 7.200 trabajadores del gestor aeroportuario exigen volver a la etapa precrisis, ahora que los beneficios se han disparado un 40% (en 2016 respecto al año anterior) y se han alcanzado cifras récord en tráfico de pasajeros (244,8 millones en 2016).

No obstante, las aguas se han calmado (de momento) con la suspensión temporal de la huelga. Los sindicatos han dado así un voto de confianza al Gobierno tras verlo dispuesto a solventar el conflicto sin que la sangre llegue al río. Los paros de 25 días estaban previstos entre el 15 de septiembre y el 30 de diciembre, puentes incluidos.

Aena está participada en un 49% por capital privado y cuenta con técnicos en pista de aterrizaje, operarios de mantenimiento, bomberos, informáticos o administrativos, entre otras muchas funciones.

Los sindicatos amenazan con huelgas de vigilantes si las mejoras de El Prat no se extienden al sector

La solución ideada por el Gobierno para apaciguar el conflicto con los vigilantes de El Prat amenaza con derivar en un nuevo problema en el conjunto del sector de la seguridad privada en España. El árbitro Marcos Peña, presidente del Consejo Económico y Social (CES), dio a conocer ayer un laudo que obliga al grupo Eulen a pagar un complemento mensual de 200 euros a sus trabajadores en 12 pagas, reforzar la plantilla del aeródromo catalán con más personal en los filtros y suspender todas las medidas sancionadoras aplicadas contra los vigilantes por la huelga indefinida convocada este mes de agosto.

Apenas unas horas después de conocer el resultado del laudo, los sindicatos UGTy CCOO -sin representación en el comité de vigilantes de El Prat- exigieron a las patronales de seguridad privadas que aplicaran «de forma generalizada y palpable» una serie de mejoras en las condiciones laborales de sus trabajadores. De no hacerlo, insisten las organizaciones laborales en un comunicado conjunto, «se iniciará a partir de septiembre de forma conjunta y creciente movilizaciones en todos los centros de trabajo donde haya presencia de vigilantes de seguridad privada para que sean atendidas sus reclamaciones».

CCOO y UGT apuntan directamente al Gobierno, que se ha erigido durante el conflicto en El Prat como juez tras fracasar las propuestas de mediación realizadas por la Generalitat de Cataluña. Fue el propio Ejecutivo quien reforzó la presencia de la Guardia Civil en el aeropuerto para acabar con las colas frente a los filtros de seguridad, quien nombró al árbitro para establecer un laudo de carácter vinculante y quien, en tercer lugar, impulsó una mesa de negociación junto a sindicatos y organizaciones empresariales para abordar las condiciones laborales de todos los vigilantes de seguridad privada del país.

El comunicado remarca que estas condiciones están caracterizadas por «bajos salarios, horas extra no remuneradas, duplicidad de tareas, mala planificación del trabajo y progresivo empeoramiento con cada cambio de empresa adjudicataria del servicio».

MESA COLECTIVA

Es precisamente en la mesa convocada por el Gobierno donde UGT y CCOOquieren que se realice «un análisis global de la situación del sector para poner fin a las diferencias existentes en las condiciones laborales en los centros de trabajo pertenecientes a las Administraciones Públicas». Una de sus principales propuestas pasa porque en las licitaciones no se tenga sólo en cuenta la oferta más barata de una empresa, sino también el respeto a las condiciones salariales de los convenios colectivos.

El laudo conocido ayer abre la puerta a una mejora salarial para el conjunto del sector. Uno de sus principales puntos -el del complemento salarial de 200 euros a los vigilantes- remarca que la mejora salarial en El Prat será «absorbible» si se llevara a cabo una negociación al alza del convenio nacional. Es decir, que si en la mesa de negociación entre patronal y sindicatos se acuerda una revisión al alza de las nóminas de 250 euros, los trabajadores de Eulen sólo la verán repercutida en 50 euros.

Los otros dos puntos fundamentales del laudo conllevan un refuerzo de la plantilla de vigilantes por parte de la empresa y la suspensión de las medidas sancionadoras aprobadas por ésta en relación a la huelga indefinida. La primera obliga a Eulen a dotar un total de cinco trabajadores por cada filtro de seguridad y crear un «corre-turnos» de 25 agentes en los periodos de mayor tráfico:Verano, Navidad, Semana Santa y durante la celebración del World Mobile Congress. En relación a los expedientes por parte de la compañía, el laudo obliga a Eulen a readmitir a los dos empleados despedidos por saltarse los servicios mínimos durante la huelga del mes de agosto.

Los vigilantes habían convocado una nueva oleada de huelgas a partir del 8 de septiembre en protesta por las «coacciones y represalias» llevadas a cabo por la empresa. No obstante, la plantilla se reunirá el próximo lunes para valorar la desconvocatoria de los paros tras estudiar su contenido.

La Generalitat advirtió ayer que el laudo firmado por Marcos Peña no contribuirá a pacificar el aeropuerto catalán. «Cuando se impone un laudo, es difícil conseguir la paz», subrayó el secretario general de Trabajo de la Generalitat, Josep Ginesta.

Los sindicatos piden a la patronal de seguridad privada una reunión urgente

Las federaciones sectoriales de la seguridad privada de CCOO y UGT han acordado dirigirse a las patronales para reunirse "de forma inmediata y negociar las mejoras colectivas necesarias", tras la resolución hoy del laudo para los trabajadores del aeropuerto de Barcelona-El Prat.

Los sindicatos reclaman a la patronal de la seguridad privada un "posicionamiento valiente" para acordar un convenio colectivo "moderno", así como regular las condiciones específicas para los centros de trabajo "de especial sensibilidad".

Tanto CCOO como UGT han reiterado en una nota "la necesidad" de que el Gobierno convoque cuanto antes la Mesa Sectorial propuesta.

Ambas formaciones opinan que será útil para "analizar y poner solución" a la situación que viven los vigilantes de seguridad y que "mejorará las condiciones laborales" en el conjunto del Estado.

Añaden en el comunicado que el sector tiene como reglas generalizadas "bajos salarios, horas extras no remuneradas, duplicidad de tareas, mala planificación del trabajo y un progresivo empeoramiento de las condiciones laborales" con cada cambio de empresa adjudicataria del servicio.

CCOO y UGT consideran como "imprescindible" que la patronales sectoriales Aproser, FES y UAS "den un paso al frente en la defensa del sector y se sienten a negociar en serio una salida pactada que permita poner soluciones a los problemas que hoy en día viven los vigilantes de seguridad".

Los sindicatos advierten, asimismo, de que si no existe una "voluntad real para consensuar" el futuro del sector, iniciarán a partir de septiembre "de forma conjunta y creciente" movilizaciones en todos los centros de trabajo donde haya presencia de vigilantes de seguridad privada.

El laudo para resolver el conflicto de El Prat establece un complemento salarial de 200 euros mensuales

La resolución del laudo para resolver el conflicto del aeropuerto de El Prat-Barcelona establece un complemento salarial de 200 euros en 12 mensualidades (los sindicatos exigían 350 euros). El mediador y presidente del CES. Marcos Peña, ha informado a la empresa Eulen y al comité de trabajadores del contenido del laudo, que obliga a la anulación de los despidos de dos trabajadores así como las sanciones a otros dos empleados. [Consulta aquí el documento con el texto del laudo de El Prat]

Además, la empresa Eulen deberá incorporar a un quinto vigilante a cada arco de seguridad del aeródromo más un correturnos de 25 puestos de trabajo en las franjas de máxima afluencia y horas puntas. El laudo, de obligado cumplimiento, tendrá vigencia desde el pasado 4 de agosto a efectos económicos.

Los trabajadores de los controles de seguridad del Prat habían convocado una nueva jornada de huelga para el 8 de septiembre para protestar por las «represalias» contra cuatro trabajadores. Tras conocerse el laudo, las federaciones sectoriales de la seguridad privada de CC.OO. y UGT han acordado dirigirse a las patronales para reunirse «de forma inmediata y negociar las mejoras colectivas necesarias».

Los sindicatos reclaman a la patronal de la seguridad privada un «posicionamiento valiente» para acordar un convenio colectivo «moderno», así como regular las condiciones específicas para los centros de trabajo "de especial sensibilidad". Tanto CC.OO. como UGT han reiterado en una nota de prensa «la necesidad» de que el Gobierno convoque cuanto antes la Mesa Sectorial propuesta.

Los sindicatos advierten, asimismo, de que si no existe una «voluntad real para consensuar» el futuro del sector, iniciarán a partir de septiembre «de forma conjunta y creciente» movilizaciones en todos los centros de trabajo donde haya presencia de vigilantes de seguridad privada.

El Gobierno aprobó en un Consejo de Ministros extraordinario el procedimiento de arbitraje obligatorio como solución a la convocatoria de huelga de 24 horas indefinida de los trabajadores de Eulen que desempeñan su trabajo en los controles de seguridad de pasajeros de El Prat.

El Ejecutivo recurrió al arbitraje obligatorio tras el fracaso de las negociaciones entre la empresa y los trabajadores y de la mediación de la Generalitat.

Detenido un vigilante de seguridad tras robar dinero del restaurante donde trabajaba en Ayamonte

Según ha informado la Benemérita en una nota de prensa, el dispositivo comenzó el 23 de agosto, tras la denuncia interpuesta por el propietario de un restaurante de la localidad de Ayamonte, el cual cuando se dispuso a abrir el establecimiento el día 22 se percató de que en la caja registradora faltaban 350 euros de la recaudación del día anterior, y observó que no había ningún tipo de daño material. 

A su vez, el mismo día 23 de agosto, cuando regresó de nuevo al local, pudo observar como la puerta trasera estaba forzada, no faltando nada en su interior ya que debido al robo del día anterior, había tomado la precaución de no dejar dinero en efectivo. 

Así, puso todos estos hechos en conocimiento de la Guardia Civil, que dio inicio a las investigaciones. En el transcurso de las mismas, contando con la colaboración del dueño del local, se pudo identificar al presunto autor del robo. Se trata del vigilante de seguridad contratado en turno de noche, que supuestamente se beneficiaba de su condición para acceder al establecimiento, llegando a actuar incluso vestido de uniforme, por lo que fue detenido. 

Asimismo, han indicado que, al parecer, esta persona está pasando por una mala situación económica y personal, lo que le habría llevado a cometer el hecho delictivo. El detenido y las diligencias instruidas han sido puestos a disposición de la autoridad judicial competente. 

Seguridad privada: 700 euros por vigilar aeropuertos, ministerios o centros comerciales

  • La reforma laboral y las ofertas a la baja en los concursos públicos han hecho que los salarios y las condiciones de los trabajadores del sector estén bajo mínimos
  • Un 17% de la facturación del sector procede de las administraciones públicas
  • "Es sangrante que empresas que presentan ofertas que matemáticamente son imposibles ganen contratos importantísimos con la Administración", critica CCOO
Están en las estaciones de tren, en los controles de los aeropuertos, en las entradas de edificios oficiales, en centros comerciales o en eventos como un partido de fútbol o un concierto. Los vigilantes de seguridad son la cara de la seguridad privada, un sector que, año a año y contrato a contrato, se ha precarizado cada vez más.

La reforma laboral y los bajos precios de los concursos públicos han hecho que los salarios y las condiciones de los trabajadores del sector estén bajo mínimos. Los sueldos en muchas empresas están muy poco por encima del salario mínimo interprofesional y en el mejor de los casos están en 1.100 euros. El conflicto de los trabajadores del aeropuerto de El Prat en Barcelona es el episodio más visible de un problema que va mucho más allá.

La seguridad privada emplea a unas 78.200 personas como vigilantes de seguridad, según una de las patronales, la Asociación Profesional de Compañías Privadas de Servicios de Seguridad (Aproser). El 87% de estos trabajadores son hombres y su edad media es de 42 años. Un 17% de toda la facturación del sector procede de las administraciones públicas y ahí es donde radica uno de los principales problemas. 

Los sindicatos señalan a los concursos a la baja de las administraciones, que premian la oferta económica más reducida sin tener en cuenta otros criterios. "Son puras subastas. Es sangrante que empresas que presentan ofertas que matemáticamente son imposibles ganen contratos importantísimos con la Administración", critica el secretario de Acción Sindical de Construcción y Servicios de CCOO, Daniel Barragán, que explica que esas ofertas se materializan luego en recortes de plantilla, reducciones salariales y turnos interminables.

El caso ha llegado a ministerios como Defensa o Empleo. El departamento que dirige Fátima Báñez adjudicó la vigilancia de los Centros de Atención al Refugiado a la empresa Sinergias de Vigilancia y Seguridad, con un convenio propio que reduce el 90% de los pluses de nocturnidad o festivo respecto al convenio estatal y que paga un sueldo de unos 700 euros. En el caso del ministerio dirigido por María Dolores de Cospedal, la adjudicación de la seguridad a la empresa Marsegur hizo que los trabajadores perdieran unos 400 euros frente al convenio estatal.

Los sindicatos tienen la vista puesta en la Ley de Contratación Pública que se negocia. Ese puede ser el instrumento que evite que los concursos y las licitaciones premien a este tipo de empresas. Cada vez más administraciones incluyen cláusulas sociales o estrategias para garantizar condiciones laborales dignas en las empresas con las que contratan. Es el caso de los ayuntamiento de Madrid y Zaragoza, o de los gobiernos autonómicos de Navarra, Aragón o Islas Baleares. El Gobierno de Castilla-La Mancha ha resuelto el contrato de la empresa que les proporcionaba la vigilancia privada, Sinergias, por aplicar bajadas salariales a sus trabajadores.

La reforma laboral, clave

El problema, no obstante, excede a las administraciones. "Es un problema de modelo, durante estos años se ha distorsionado. El criterio para contratar, sea la Administración o un cliente privado, es el económico: se premia la oferta más barata y se deja fuera la calidad del servicio", dice el responsable federal de Seguridad Privada de UGT, Diego Giráldez. Ahí entra en juego el segundo factor a tener en cuenta en los conflictos que vive el sector: la reforma laboral. 

La norma aprobada por el Gobierno en febrero de 2012 cambió las reglas de la negociación colectiva: desde entonces, el convenio de empresa prevalece sobre cualquier otro. Conflictos como el de las camareras de piso o el de los vigilantes de seguridad son la concreción de ese precepto abstracto. Algunas empresas firman sus propios convenios, en muchas ocasiones con una representación sindical creada ad hoc, que tiran por tierra los salarios y las condiciones firmadas en los convenios sectoriales y estatales.

"La reforma laboral es lo que más daño ha hecho. Peleas de precios brutales ha habido desde hace años, pero la posibilidad que dio la reforma de que las empresas hagan valer su propio convenio se lo ha cargado todo", apunta Daniel Barragán, de CCOO.

Mientras que una empresa que aplica el convenio estatal puede pagar un sueldo de unos mil euros, las que tienen su propio convenio tienen salarios base que rondan los 700 euros. Es el caso de los vigilantes del Ministerio de Defensa, según denuncia UGT, que calcula que un 20% de los vigilantes de seguridad en activo trabaja ya en este tipo de empresas.

La Audiencia Nacional ha anulado decenas de estos convenios de empresa en varios sectores y los sindicatos siguen denunciando. "Pero el proceso es largo. Muchas empresas siguen aplicando su convenio mientras recurren y hasta que hay sentencia firme", precisa el representante de UGT, Diego Giráldez. Hasta la patronal considera que esta "competencia desleal" es uno de los principales problemas del sector. El convenio estatal, que ya ha caducado pero que sigue aplicándose, incluye un artículo en el que patronal y sindicatos se comprometen a solicitar a las administraciones su cumplimiento en detrimento de otros acuerdos.

En lo que las partes no coinciden es en el contenido del nuevo convenio colectivo que tienen que negociar para los próximos años. Los sindicatos dicen que los planteamientos de la patronal son "regresivos" y que no firmarán nada que suponga recortes. La patronal recuerda que el sector arrastra aún unos resultados negativos. Las negociaciones están paralizadas y, mientras, los vigilantes de decenas de infraestructuras en distintos puntos del país preparan movilizaciones para otoño si sus condiciones no mejoran. "Eso es un polvorín", resume Daniel Barragán.

El Gobierno ha anunciado que en los próximos días iniciarán conversaciones con organizaciones sindicales y patronales para analizar la situación del sector, tal y como pedían los sindicatos. El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, ha anunciado este miércoles en el Congreso q ue este grupo de trabajo analizará "cuantas cuestiones contribuyan a la mejora del servicio y las condiciones de trabajo de la seguridad privada en el transporte terrestre, marítimo y aéreo", con "especial incidencia", ha dicho, en la contratación pública, la estabilidad laboral, la formación profesional en el sector, los tiempos de trabajo y la seguridad y la salud laboral.




Seguridad low cost en Metro de Madrid

Trabajadores de seguridad privada de Metro de Madrid denuncian las condiciones laborales con las que trabajan la gran mayoría de los vigilantes en el suburbano. Retrasos en el pago de nóminas que apenas superan los 800 euros netos, a lo que suman la supresión y los recortes injustificados en los complementos salariales

"El riesgo que corremos, también se tiene que pagar, y cuando nos toca trabajar en fin de semana y de noche ya sabemos a lo que nos exponemos a cambio de 99 céntimos más la hora".

Valle Sanz delegada del sindicato UGT asegura que el problema es "la estrategia" con la que estas empresas consiguen posiciones de dominio en el mercado "a costa del salario de los trabajadores que reducen en un 40%".A esto añaden, en el caso de los trabajadores de Seguridad Integral Canaria, una de las 8 empresas adjudicatarias del servicio en Metro, la incertidumbre de cerca del medio millar de trabajadores , después de que la dirección comunicara su intención de ceder la actividad que presta en los servicios públicos, a partir del 1 de octubre.

"Trabajamos 10 horas por un sueldo mísero, expuestos a que nos apuñalen por la espalda, nos abran la cabeza, o nos tiren a la vía" se lamenta otro trabajador que nos pide anonimato "para evitar problemas". "Me encargo de los carteristas, vendedores, borrachos o grafiteros y encima tengo que comunicar a Metro si hay alguna avería". Y los fines de semana por la noche, añade otra compañera, "sabemos que algún altercado vamos a tener".

La empresa de seguridad no responde a las denuncias de sus trabajadores, mientras Metro de Madrid, que conoce la situación por la huelga que secundaron, se encuentra en pleno proceso de licitación y adjudicación del servicio de seguridad, proceso que espera tener resuelta en el mes de noviembre. El servicio de vigilancia privada, que en este momento prestan 8 empresas, tendrá un presupuesto para los próximos cuatro años de 234 millones de euros.

El nuevo pliego de condiciones, según fuentes de la compañía, incluye como novedad la "obligatoriedad" de las empresas de cumplir con el convenio colectivo del sector, no solo para optar a la adjudicación, sino para no perderla en caso de no hacerlo

La creación de la figura de "vigilante aeroportuario", condición para que no haya huelga en Barajas.

El comité de huelga de los vigilantes de Prosegur en los arcos de seguridad del aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas ha fijado el 15 de octubre como "fecha tope" para que la patronal de empresas de seguridad, APROSER, incorpore "la funcionalidad de vigilante aeroportuario" en la categoría profesional, pues en caso contrario se verán "obligados" a convocar huelga "esta vez a nivel nacional".

Así lo ha relatado en un comunicado este comité, donde el sindicato ATES es mayoritario, que ha mantenido una reunión este mismo viernes y ha acordado mantener su compromiso con los trabajadores de Eulen del aeropuerto de El Prat en Barcelona. "No estamos desvinculados con todo lo que está sucediendo en El Prat", han dicho.

Fuentes de ATES han asegurado que el 15 de octubre es esa fecha tope, aunque desde septiembre seguirán con atención todos los progresos que puedan darse en esta materia.

El conflicto laboral de El Prat se da en los vigilantes de seguridad en los "filtros de pasajeros", coloquialmente conocidos como arcos de seguridad. Estos vigilantes son gestionados en Barajas por la empresa Prosegur, cuya plantilla ya convocó paros parciales en julio que finalmente se evitaron por un principio de acuerdo con la compañía.

Este comité de huelga de Prosegur en Barajas sigue activo y mantiene reuniones porque aunque estos paros se desconvocaron, los representantes de los trabajadores siguen los pasos que está dando Prosegur a la hora de aceptar las reivindicaciones de la plantilla.

"El diálogo y la incorporación de la funcionalidad de vigilante aeroportuario, así como el cobro del plus de radioscopia íntegra para todos los vigilantes de aeropuerto", es algo que "Prosegur llevó a APROSER, tal y como firmó en nuestra acta para retirar la huelga en Madrid", ha recordado en un comunicado.

Según el comité, la iniciativa tiene que llevarla a cabo ahora "entre Gobierno, mesa negociadora del convenio y AENA, o quien corresponda", para que la creación de esta figura "sea una realidad". "Si no, nos veremos obligados a realizar asamblea de trabajadores para convocar la huelga desconvocada, y esta vez será a nivel nacional", ha apuntado.

"Estamos en una infraestructura crítica, con una alerta de seguridad de nivel 4", han recordado los representantes de la plantilla. "De nosotros depende la seguridad de pasajeros y aeronaves", han insistido.

Solidaridad con los trabajadores de Eulen en El Prat

El comité de huelga de Prosegur en Barajas ha mantenido su solidaridad con los trabajadores de Eulen en El Prat. Ambos colectivos son los responsables de los filtros de pasajeros en los dos aeropuertos, ya que Eulen en Barajas se encarga de la vigilancia en el resto de las terminales y en las mesas de facturación.

"Mostramos nuestro apoyo a los compañeros del Prat", han recordado, y al tiempo han negado "ningún tipo de desvinculación al conflicto que se tiene en todos los aeropuertos de España".

Este viernes se ha conocido que el comité de empresa de Eulen en Barajas ha comenzado sus reuniones con la dirección de la empresa. La primera fue este jueves y en ella han acordado aplazar las negociaciones sobre aspectos económicos a después de que se resuelva el conflicto laboral de El Prat, "con el objetivo de evitar que todo lo tratado no sirva de nada en un futuro".

Los trabajadores de seguridad privada irán a la huelga el día 7 en Las Palmas.

Los sindicatos CCOO, UGT, Intersindical Canaria, USO y Alternativa Sindical han convocado una huelga para el 7 de septiembre en la provincia de Las Palmas contra las empresas Seguridad Integral Canaria, Marsegur Seguridad y Sinergia Vigilancia y Seguridad (SVS), vinculadas todas ellas con el empresario y presidente de la Unión Deportiva Las Palmas, Miguel Ángel Ramírez.

Así lo manifestó este viernes el secretario general del Sector Limpieza y Seguridad de UGT en Las Palmas, Juan José Socorro, durante una rueda de prensa en la que explicó que el motivo de esta convocatoria es exigir el abono puntual de sus salarios según el Convenio Nacional de Empresas de Seguridad Privada.

Del mismo modo, los trabajadores reclaman la aplicación de la sentencia que obliga a estas empresas a aplicar dicho convenio y destacan su oposición a las empresas 'low cost', "quienes revientan sus nóminas con reducciones salariales en torno al 30%", exponen desde las organizaciones sindicales.

Además, los sindicatos pusieron de relieve que el personal de estas empresas está "cansado" de cobrar "míseros sueldos" y que, para mayor agravio, perciben en muchos de los casos el día 20 de cada mes, "perjudicando la situación familiar y económica de este colectivo".

En este sentido, Socorro hizo especial hincapié en que el próximo día 7 los trabajadores irán a la huelga para "dignificar y profesionalizar" el sector de la seguridad privada. "También tenemos convocada una manifestación que tiene como punto de salida la Ciudad de la Justicia y que recorrerá la Audiencia Provincial, Cabildo, Gobierno de Canarias, Dirección General de Trabajo y Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria", señaló.

"El motivo que nos lleva a presentar al huelga en esta tres empresas --Sinergia Marsegur y Seguridad Integral Canaria-- viene fundamentado por el incumplimiento del convenio sectorial por la precariedad en los salarios que se abonan a los trabajadores, por los atrasos continuados en el pagos de salarios llegando a cobrar los días 15, 16, 19 y más de cada mes", aseveró.

LA COMUNICACIÓN DEL CESE DE ACTIVIDAD: "UN ATAQUE PARA MERMAR LA PARTICIPACIÓN"

"El preaviso de huelga --añadió-- se ha presentado con anterioridad a la noticia del cese de la actividad de Seguridad Integral Canaria y entendemos que, independientemente de los motivos que pudiera tener Ramírez para comunicar el cese, esto es un ataque directo para mermar la participación de los compañeros".

Con todo, los trabajadores culparon de su situación a la organización interna de la propia empresa "por saber donde se metía y echarse a la boca más de lo que podía masticar". "También --continuó-- hacemos culpable a la propia administración central, al Gobierno de Canarias a ayuntamientos y cabildos por permitir que empresas como esta que no cumplen el convenio sectorial".

Finalmente, Socorro añadió que en Canarias tienen habilitados 13.260 vigilantes, de los cuales 7.400 están en activos. De esta cifra, 3.000 están en Santa Cruz de Tenerife y unos 4.400 en la provincia de Las Palmas.

Multa millonaria a las empresas de seguridad privada de la Comunidad de Madrid.

En los últimas semanas se ha hablado mucho de la seguridad privada que hay en los aeropuertos españoles. Ese servicio no solo está privatizado en Barajas, por ejemplo. De hecho, prácticamente todas las Consejerías de la Comunidad de Madrid están protegidas por empresas privadas. Y el servicio, no es precisamente, el mejor, que digamos. Lo acreditan los datos a los que ha tenido acceso la Cadena Ser. En lo últimos siete años, el Gobierno madrileño ha multado a estas compañías con cerca de dos millones de euros por incumplimientos del contrato.

La mayoría de las sanciones, según hemos sabido, se han impuesto a las empresas de la seguridad privada de Metro. Desde 2011, la Comunidad de Madrid ha multado a las empresas de seguridad privada que vigilan el suburbano con más de un millón y medio, entre ellas, por ejemplo, Prosegur, Eulen o Securitas, aunque por encima de todas, la compañía que más multas ha recibido ha sido Seguridad Integral Canaria, más de un millón de euros de sanción por no haber cumplido las horas de contrato, por no haber respetado los servicios minimos durante las huelgas y también por no haber evitado incidentes en zonas del metro que tendrían que haber reforzado. Esta compañía canaria, precisamente, acaba de anunciar que cierra parte de su negocio. Según han reconocido desde esta compañía a la SER, se van a deshacer de "todo el servicio de vigilancia presencial", salvo en el caso de "Metro y Adif", que serán las únicas excepciones. Desde Seguridad Integral Canaria (SIC) señalan que en su base solo les consta que la Comunidad de Madrid les impuso una sanción de 112.000 euros. Esa cantidad difiere de los datos oficiales que maneja el Gobierno madrileño a los que ha tenido acceso la SER.

La Comunidad de Madrid también ha multado a las compañías de la seguridad privada, por ejemplo, de la Consejería de Presidencia, o de la Agencia del Menor Infractor. En este último caso porque entre su plantilla no se incluyó a un 2% de personas con discapacidad. Hay sanciones similares también en la Consejería de Educación y en la de Transportes.

Sin embargo, misteriosamente, en ese listado de multas al que hemos tenido acceso, no hay ni una sola sanción para la empresa que se encarga de la seguridad privada de los juzgados madrileños. Como ya les adelantamos en el mes de junio, los vigilantes han estado trabajando desarmados en contra de los que fijaba el contrato, de hecho, durante 10 meses, el Gobierno madrileño pagó indebidamente más de 120.000 euros a esta empresa. El diputado del PSOE Diego Cruz, cree que es un escándalo que la Comunidad haya pasado por alto esta situación y no haya sancionado a esta empresa.

Ombuds remueve la seguridad privada con sus planes para comprar empresas

Fuentes del mercado atribuyen negociaciones para comprar Prosetecnisa que la empresa afectada niega, aunque sí que hubo acercamientos el año pasado. También negocia para comprar una empresa portuguesa mientras ha solicitado entrar en la patronal de las grandes empresas de seguridad Aproser.

Ombuds es la compañía de la que todos hablan en el sector de la seguridad privada. Caída en desgracia Segur Ibérica y con el liderazgo de Prosegur muy asentado, esta compañía presidida por Rodrigo Cortina y con participación del fondo de inversión JZI ha comunicado este mes de agosto en el registro mercantil una ampliación de capital de 3 millones de euros hasta los 15.

Este aumento de capital se produce en un momento en el que la compañía está tanteando diversas opciones para seguir ampliando cuota de mercado e importancia dentro del sector, una estrategia para la que tienen liquidez tras firmar un crédito factoringsindicado de 60 millones de euros. Fuentes del mercado confirman los rumores de que la compañía podría encontrarse en conversaciones para comprar Prosetecnisa, una compañía con 37 millones de euros de facturación y contratos de importancia.

Puestos en contacto con Prosetecnisa, su dirección niega categóricamente que haya ningún tipo de negociación con Ombuds ni que la vaya a haber. El año pasado hubo algunos acercamientos entre ambas compañías que no fueron a más.

Según aseguran fuentes del sector, el presidente de Ombuds, Rodrigo Cortina, tiene en estos momentos la idea de crecer vía adquisiciones. Con la adquisición de Casesa, que adelantó 'Vozpópuli' hace ahora casi dos años y que está todavía pendiente de cerrarse al completo, la compañía dio un salto de gigante para hacerse más relevante en el sector. En el sector se asegura que las propias condiciones de Cortina, que tendría un contrato en el que cobraría más cuanto más facturara Ombuds, influyen en esta intención de crecer. Este periódico ha tratado de contactar con la Ombuds por vía telefónica y por e-mail para contrastar este punto sin obtener respuesta.

Por su parte, fuentes sindicales del sector seguridad aseguran que "si se siguen cogiendo contratas a bajo coste llegará un momento en que podríamos encontrarnos con una situación como Segur Ibérica".

Entrando en la patronal

Por otra parte, la compañía se encuentra en negociaciones para entrar en Aproser, la patronal de grandes empresas de seguridad privada que en la actualidad. Esta asociación, donde están las grandes como Prosegur, Eulen,Ilunion, Securitas o Loomis, exige a sus asociados un punto ante todo: el cumplimiento del convenio colectivo sectorial en lugar de redactar convenios de empresa que estén por debajo, tal y como han hecho otras compañías llamadas 'low cost', como Marsegur o Sinergias de Seguridad, a las que los sindicatos vinculan con Miguel Ángel Ramírez, dueño de Seguridad Integral Canaria.

El motivo de esta exigencia es sobre todo evitar que la bajada suicida de precios en los contratos acabara lastrando a la rentabilidad de los grupos de seguridad, como efectivamente ha estado ocurriendo. Ombuds se encuentra en disposición de cumplir esta exigencia desde su nuevo posicionamiento como empresa 'grande'.

Por su parte, desde Aproser se ha rechazado confirmar a este diario si Ombuds ha hecho su petición para entrar en la patronal, pero sí han aclarado que esta petición puede tardar un tiempo en tener luz verde: "Tenemos unas exigencias alidad y para entrar en la asociación hay que cumplir una serie de requisitos que pueden tardar un tiempo en comprobarse y hay que pasar las auditorías que necesitan las empresas para cumplir con los parámetros", ha asegurado un portavoz oficial de la patronal liderada por Prosegur.

Integral Canaria abandona la mayoría de sus contratos de seguridad por impagos públicos

Miguel Ángel Ramírez, propietario de la empresa y presidente de la Unión Deportiva Las Palmas, puntualiza a este diario que no es un cierre empresarial sino de algunos servicios deficitarios, y que afectará a la mitad de sus vigilantes. Asegura que las administraciones les deben 25 millones.

Una de las empresas de seguridad privada más conocidas y también más polémicas de España ha anunciado este martes a sus trabajadores un ajuste en su actividad. Según ha informado el comité de empresa, Seguridad Integral Canaria ha anunciado este martes un "cese de actividad" tras el que cederá o venderá sus servicios en un ajuste que afectará a 1.000 vigilantes de los 2.000 que tiene. Se trata principalmente de las actividad de seguridad privada con contratas, deficitarias según asegura su presidente por la mala calidad de los pagadores.

Integral Canaria es propiedad de Miguel Ángel Ramírez, propietario del Grupo Ralons y también presidente de la Unión Deportiva Las Palmas. En los últimos años consiguió saltar fuera de las islas y consiguió presencia en la Península con adjudicaciones importantes como Metro de Madrid o el Ministerio de Defensa. Las actividades afectadas serán sobre todo en las islas y según Ramírez seguirán manteniendo contatos emblemáticos, como el propio de Metro, que en mayo vigilaba Seguridad Integral Canaria en un 40% de su red.

Según informa el comité, el 1 de septiembre la compañía liquidará los servicios privados y el 1 de octubre los públicos, mientras mantiene su compromiso de pagar a "trabajadores, proveedores y bancos". Este periódico ha podido hablar con Ramírez, quien ha asegurado que no se trata de un cierre empresarial sino de una "reordenación". "Tenemos que reiniciar nuestra presencia en transporte de fondos y sistemas y quedarnos con los servicios que pagan bien y lo suficiente para cumplir con el convenio nacional. Por ello nos vamos a quitar todos los servicios de seguridad y vigilancia que nos pagan tarde y no cubren nuestros costes".

Según fuente sindicales, la empresa tiene pérdidas de 7,2 millones de euros de los cuales 3,2 se deben a la compra de la oficina en Las Rosas (Madrid), 3,7 millones por denuncias perdidas y 500.000 por gastos operativos. La empresa tendría además 25 millones sin cobrar de las administraciones: Patrimonio le debería 2 millones, Defensa 2,5 y el ayuntamiento de Las Palmas 5 millones.

Ofertas a la baja

Integral Canaria había sido criticada por los sindicatos por hacer ofertas a la baja para ciertos servicios, con unas rebajas de costes que repercutía en sus empleados mediante convenios peores que el convenio nacional, algo que permite la reforma laboral. Sin embargo, el objetivo de la empresa es ahora precisamente "poder cumplir el convenio", según su presidente. En estos momentos, la empresa estaba adoleciendo de problemas de caja que le habían llevado a impagar a sus empleados, según ha reconocido su presidente, y lo que le había provocado una huelga general.

Además, Ramírez ha asegurado que no habrá despidos porque otras empresas se quedarán con los servicios de Integral Canaria mediante subrogaciones.



El gigante canario de la seguridad 'pirata' se retira y deja a 3.700 trabajadores en vilo

Seguridad Integral Canaria cesa su actividad. Así se lo ha comunicado este martes la compañía propiedad del presidente de la Unión Deportiva Las Palmas, Miguel Ángel Ramírez, al comité de empresa, según unos audios de la reunión a los que ha tenido acceso este periódico. "Esta empresa se retira, se acaba, se terminó, no seguimos. Hasta aquí hemos llegado", informa el director general, Héctor de Armas, a los representantes de los trabajadores. "La decisión del accionista es la que es. No pongo un duro más y me voy del sector de la seguridad. Punto".

No obstante, se compromete a cumplir hasta el último momento tanto con los empleados —que denuncian impagos constantes y retrasos en las nóminas— como "con los bancos, con Hacienda y con la Seguridad Social". Lo mismo indica el comunicado interno del comité de empresa, que solicita “calma y tranquilidad” a la plantilla tras remarcar el “compromiso de pagar a los trabajadores, proveedores y bancos” por parte de la empresa. “El administrador único Héctor de Armas comunica el cese de actividad. El 1 de septiembre serán liquidados (vendidos o cedidos) los servicios privados”, añade el documento. La empresa hará lo propio con los servicios públicos a partir del 1 de octubre. La firma, nacida en Canarias —donde acapara la mayoría del mercado de seguridad privada—, cuenta con 3.700 empleados en toda España y tiene tres líneas de negocio: vigilancia —al que pondrá fin—, transporte de fondos y sistemas de alarma.

Según los sindicatos, Seguridad Integral Canaria garantiza que la nueva empresa subrogará a los trabajadores actuales. No obstante, y a pesar de los audios, fuentes de la compañía aseguran que aún no hay ninguna decisión tomada y descartan el cierre. Sí se estaría barajando el "cese de actividad para una serie de servicios concretos, aunque por ahora no sabemos a cuántos empleados podría afectar".

Su caso es un claro ejemplo de empresa ‘pirata’ que ha intentado tirar los precios para hacerse con adjudicaciones a la baja, como indican fuentes sindicales. “En los últimos años, han proliferado las compañías que, amparadas en la reforma laboral, han irrumpido en el mercado de la seguridad privada con convenios de empresa para abaratar costes y aumentar así su cartera de clientes”, explica el responsable de seguridad privada estatal de UGT a este periódico. Diego Giráldez recuerda que tampoco es la primera vez que estas mismas firmas cesan su actividad “y ponen en riesgo miles de puestos de trabajo”.

Otro ejemplo reciente es Segur Ibérica, que acabó vendiendo sus unidades productivas tras efectuar un ERE que afectó a unos 2.000 trabajadores. Los otros 7.500 fueron reubicados en la nueva empresa, I-SEC International Security. Eso sí, existe una diferencia sustancial entre esta última y Seguridad Integral Canaria, pues la primera se acogía al convenio estatal de seguridad y la segunda creó su propio convenio en Las Palmas, con salarios inferiores para los empleados.

No obstante, el Tribunal Supremo ratificó la nulidad del convenio en Las Palmas el verano pasado por no considerar legítima la representación laboral que lo firmó. “Además, son habituales los impagos o los retrasos en la nóminas”, apostillan fuentes sindicales. Sobre el papel, la firma se acogió desde ese momento al convenio estatal de seguridad —con mejores condiciones para los trabajadores—, pero lo incumplía sistemáticamente, según estas mismas fuentes.

¿Por qué abandona el sector?

La empresa de Miguel Ángel Ramírez dio el salto a la Península con contratos públicos en Metro de Madrid, entre otros muchos. En la reunión con el comité de empresa aludió a la mala situación económica que atraviesa para justificar su cese de actividad, como informa el sindicato USO. También ha cuantificado su deuda en 7,2 millones de euros. “Esta decisión viene motivada por una demanda penal que interpusimos por evasión de cotizaciones sociales”, hilvana el secretario general de la Federación de Seguridad Privada de USO, Basilio Febles, que mantiene varios procedimientos judiciales contra la empresa dirigidos por el letrado Ismael Franco, de ADR Abogados. El presunto fraude a la Seguridad Social asciende a "21 millones de euros”.

Seguridad Integral Canaria culpa a la demora de pagopor parte de las administraciones públicas, a las que considera el origen de todos sus problemas. "Nos deben 25 millones de euros. Eso genera tensiones de tesorería e impagos a los trabajadores", precisan fuentes de la compañía a El Confidencial.

Fuentes del sector especulan con la posibilidad de que Seguridad Integral Canaria traspase el negocio a Sinergias de Seguridad y Marsegur, ambas con convenio propio y esta última conocida por pagar poco más de “700 euros al mes” a sus empleados. “Son claras muestras de empresas que recurren a políticas desleales —basadas en abaratar costes— para acaparar el mercado” y llevarse las adjudicaciones, sostiene el portavoz de UGT tras pedir un cambio en el modelo de contratación pública.

"Hay que estar vigilantes ante una posible nueva estrategia tramposa de esta empresa por su intención de desviar su cartera de clientes a otras compañías (...) con el fin de aplicarles condiciones salariales muy inferiores y para enmascarar el impago de sueldos que mantienen desde hace meses", añade el Sindicato Libre de Seguridad (SLS).

Los sindicatos vigilarán de cerca que el traspaso o venta se realiza de forma transparente y conforme a la legalidad. “Exigiremos que los trabajadores sean subrogados por empresas que cumplan escrupulosamente el convenio estatal”, zanja Giráldez.