Un vigilante desarmado, héroe en el tiroteo entre clanes gitanos en el hospital de Orense

A tiros a las puertas del Complejo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO). Así acabaron la noche del domingo dos clanes gitanos que se enfrentaron junto al vestíbulo de la entrada principal del centro sanitario.

La presencia de dos mujeres embarazadas ingresadas en dos plantas distintas del complejo hospitalario "parece que está en el origen de la disputa", según aclara la Subdelegación del Gobierno, que puntualiza que "ésta procedía de un tiempo anterior y con vínculos de parentesco entre sí". Los agresores y agredidos son originarios del poblado de A Fontela, en el municipio de Maside.

Los disparos, unos 12 según datos de la Policía Científica, procedían de dos escopetas y un rifle. Los proyectiles alcanzaron la fachada del edificio y el interior del vestíbulo, según han asegurado las mismas fuentes.

El héroe de la noche fue el vigilante de seguridad del complejo, según destaca la Subdelegación, que no sólo fue "testigo de excepción", ya que "observó cómo los ocupantes de un vehículo Fiat Punto y de un Ford Focus efectuaban los disparos", sino que, "armado" únicamente con una linterna y su teléfono móvil consiguió ahuyentar a los autores del tiroteo.

En la reyerta se vieron implicadas al menos siete personas, todas ellas de etnia gitana.


El vigilante de seguridad Alberto Ramos fue uno de los héroes de la noche durante el tiroteo en la puerta principal del CHUO. El guarda del hospital recuerda que un par de minutos antes de las once y media de la noche se encontraba con su compañero de turno en la zona de urgencias y relata lo que oyó y vio: «Oímos detonaciones y nos dimos cuenta que eran disparos y que venían de la entrada principal. Había un coche aparcado con cuatro individuos disparando con escopetas y fusiles contra la puerta. Al vernos, se marcharon rápidamente».

Esos primeros disparos causaron heridas a dos personas que esperaban en la entrada, familiares políticos de una mujer de una etnia gitana que había ingresado para dar a luz. Una de las familias no habría avisado a la otra de que una de las féminas estaba ingresada para dar a luz y a partir de ahí se generó el enfrentamiento. Según fuentes de la investigación, las disputas entre los dos clanes (que tienen vínculos familiares entre sí) venía de tiempo atrás. Todos los implicados en el tiroteo, tanto agresores como agredidos, son originarios del poblado de A Fontela.

Los vigilantes fueron corriendo hacia el lugar, donde yacían las víctimas (Eduardo M. J. y Francisco M. G.). Pero la tensa situación no acabó ahí, según explica Alberto Ramos: «Se oían disparos que procedían del callejón lateral, de un coche apostado con cuatro personas disparando a discreción hacia la puerta principal. Suerte que no pasaba más que la familia con la que tenían la rencilla. Si hubiera sido una hora antes, en el cambio de turno, hubiera sido una masacre».

Ahí fue donde intervino el vigilante de seguridad ourensano, arriesgando su propia vida, para evitar que los malhechores siguiesen disparando y entrasen al interior del hospital, donde se habían refugiado sus objetivos. «Uno venía con la escopeta cargada, con la intención de rematar a los heridos. Se veía que iba muy ciego. Instintivamente me puse delante de él porque lo que más temía era que entrase en el hospital. Me encañonó y me dijo que me partía a la mitad. Le dije que tirara el arma. Saqué el móvil para grabar lo que pasaba y supongo que se acobardaría pensando que sacaba un arma y se fue a la carrera en el coche». 

Cinco personas se han entregado este mediodía y han sido detenidas por su implicación en el tiroteo de anoche en la puerta principal delComplexo Hospitalario Ourensano en el que resultaron heridos dos hombres de etnia gitana. Uno de ellos recibió un tiro en la pierna y el otro en la espalda. Ambos fueron atendidos en las urgencias del CHUO y ya han sido dados de alta. Los heridos son Eduardo M. J. y Francisco M. G. Los cinco nuevos detenidos se unen a los dos arrestos que tuvieron lugar de madrugada.

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